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Los chicos
pasan mucho tiempo al aire libre, expuestos a los rayos
solares. Se estima que hasta los 18 años se recibe el
70 por ciento de la radiación ultravioleta que se absorberá
a lo largo de toda la vida.
Por
lo tanto, es fundamental extremar los cuidados, especialmente
durante la infancia.
La acción
de los rayos ultravioleta se acumula en la piel a través
de los años. Por eso, las personas que han tomado sol
indiscriminadamente o que han sufrido quemaduras solares
graves durante la infancia tienen mayor riesgo de padecer
cáncer cutáneo, aunque utilicen una protección solar
adecuada en la edad adulta. Las medidas de seguridad
deben comenzar a implementarse a partir de las primeras
exposiciones.
El sol
no solamente se recibe en la playa o en la colonia de
vacaciones. Los chicos también se encuentran expuestos
mientras juegan en el patio, en la plaza, o cuando practican
deportes.
Si el niño
permanece en lugares abiertos, expuesto a la radiación
ultravioleta, es fundamental protegerlo con una crema
con factor de protección solar (mínimo 15) de buena
calidad.
Se denomina
“factor de protección solar” (FPS) a la capacidad protectora
que tiene el producto.
El FPS
indica cuanto tiempo tarda la piel en enrojecerse usando
protección, comparado con lo que demoraría sin ella.
Por ejemplo,
si una persona se pone roja en 5 minutos sin usar protección
solar, aplicando un FPS 10 tardara 50 minutos.
Para que
resulte efectivo, el FPS no debe ser inferior a 15.
Los más
recomendables son los productos que contienen parsol,
mexoryl o dióxido de titanio, sustancias que reflejan
la radiación ultravioleta y protegen contra los rayos
UVB y UVA.
Elija siempre
productos de buena calidad. Su medico sabrá indicarle
las marcas mas confiables.
El filtro
solar no es todo. El horario de exposición también es
importante así como la ropa, que debe ser de algodón
de trama gruesa y colores claros, y el uso de gorros
o viseras.
Es indispensable
instalar los hábitos de cuidado desde edades tempranas.
Los chicos imitan el ejemplo de los adultos: si los
grandes no se protegen del sol, ellos tampoco lo harán
cuando crezcan.
Antes de
comprar protector solar para el bebé conviene consultar
con el pediatra o el dermatólogo infantil. Algunos productos
no son adecuados para la delicada piel de los niños
y pueden causar dermatitis, especialmente en los menores
de 6 meses.
Incluso
con una protección apropiada, los bebés no deben permanecer
al sol más de 15 minutos, y siempre dentro de los horarios
seguros (antes de las 11 de la mañana y después de las
4 de la tarde), debajo de una sombrilla o adentro de
la carpa, y vestidos con ropa adecuada: remera y gorrito.
Las radiaciones
solares penetran incluso debajo de la sombrilla o adentro
de la carpa, de manera que siempre se debe estar bien
protegido.
Los rayos
ultravioleta se encuentran presentes también los días
nublados, y se reciben incluso debajo de un árbol, de
una sombrilla o adentro de la carpa.
Asimismo,
el agua, la arena y la nieve reflejan el doble de la
radiación ultravioleta.
El efecto
bronceado no se produce en forma inmediata sino aparece
recién a las 72 horas posteriores a la exposición.
Las consecuencias
inmediatas del sol suelen ser el enrojecimiento y las
quemaduras, y eso es lo que debe tratar de evitarse:
la repetición de este tipo de lesiones puede derivar
en cáncer cutáneo.
Por eso,
los primeros 4 o 5 días conviene exponerse solo 15 a
20 minutos diarios, e ir aumentando este tiempo en forma
gradual –entre 5 y 10 minutos por día- siempre dentro
de los horarios seguros y usando una protección apropiada.
Las exposiciones
solares prolongadas sin la adecuada protección se traducen
en el envejecimiento prematuro de la piel producido
por la destrucción de las fibras elásticas y de colágeno.
Sin embargo, uno de los daños menos visible y más alarmante
es el cáncer de piel.
Además del daño que causa
en la piel (eritema, quemaduras, cáncer de piel), la radiación
ultravioleta también puede provocar lesiones en la vista,
como conjuntivitis o queratitis, y golpes de calor, que
se manifiestan con deshidratación, fiebre, vómitos, nauseas
y gastroenteritis.
NO
TODO ES MALO
El sol
tiene efectos favorables para el organismo: además de
mejorar el humor, sintetiza la vitamina D y previene
el raquitismo y la osteoporosis, dado que favorece la
absorción del calcio en los huesos.
Entre
5 y 10 minutos diarios de exposición directa, antes
de las 11 de la mañana y después de las 4 de la tarde,
resultan suficientes para la síntesis de vitamina D.
RAYOS
UVA-UVB
Rayos
UVA: son los causantes de las arrugas y del envejecimiento
cutáneo. Pueden penetrar en la capa mas profunda de
la piel (dermis) dado que su longitud de onda es mayor
que la de los rayos UVB. Están presentes todo el año
y son los responsables del tono bronceado a lo largo
del tiempo.
Rayos
UVB: son los causantes del enrojecimiento, las quemaduras,
el cáncer de piel y los daños en la vista. Están presentes
durante el verano y penetran en la capa superficial
de la piel (epidermis).
Tanto
los rayos UVA como los UVB pueden provocar cáncer cutáneo.
Los primeros, porque alcanzan las capas más profundas
de la piel y los segundos porque pueden ocasionar quemaduras,
cuya repetición a lo largo de la vida puede derivar
en lesiones cancerosas.
TIPOS
DE PIEL
Dentro
de la raza blanca podemos distinguir cuatro tipos de
piel:
- Tipo
1: personas de piel extremadamente blanca, ojos y
cabellos muy claros. Estas pieles se enrojecen mucho
y nunca se broncean.
- Tipo
2: también muy blanca, esta piel corresponde a las
personas rubias o castañas. Al exponerse al sol toma
color rojizo y raramente se broncea.
- Tipo
3: es la piel que se broncea, toma buen color y raramente
se enrojece.
- Tipo
4: es la más morena, cuyo tinte original es mate y
al broncearse adquiere un tono marrón.
Los tipos
mas delicados son el 1 y el 2, porque al tener menor
cantidad de melanocitos producen menos melanina, que
además de ser la responsable del tono bronceado constituye
una protección necesita. No obstante, y esto es valido
para todos los tipos, si el bronceado es demasiado intenso
la piel seguramente habrá resultado dañada.
COMO APLICAR
EL PROTECTOR SOLAR
- El filtro
solar debe colocarse 30 minutos antes de la exposición
de manera que pueda absorberse bien en la piel y penetrar
en las capas más profundas.
- Es importante
renovar la aplicación cada dos o tres horas y después
de meterse en el agua, aunque se trate de productos
resistentes al agua.
- Al
aplicar el protector, no deben olvidarse las orejas,
el dorso de los pies y las manos, el cuello y la nuca.
- Los
protectores solares se presentan en diferentes formas
(aerosol, gel y crema, entre otras). Los más adecuados
son los que vienen en crema, dado que penetran mejor
en las capas profundas de la piel y persisten más
tiempo.
- Para
proteger los labios, existen en el mercado productos
especiales con FPS que se aplican como un lápiz labial
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Dra. Margarita
Giardelli
Médica Dermatóloga
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